CADEBA 2026 Infantil | Un torneo de emociones y un final que honra a una generación
El Campeonato de Andalucía ha sido un viaje intenso, lleno de emociones y de baloncesto del que marca. Nuestro Infantil Masculino cierra su participación con un balance de una victoria y dos derrotas, pero, sobre todo, con la sensación de haber competido, aprendido y crecido hasta el último segundo.
Jornada 1 — Ciudad de Córdoba 72–22 ADESA 80
El debut fue duro. Ciudad de Córdoba demostró desde el inicio un nivel muy superior y decidió el partido pronto. Optamos por no forzar al equipo, priorizando la salud, la rotación y la gestión emocional de un torneo largo. El marcador se cerró (22–72), pero el grupo mantuvo la actitud y la calma.
Jornada 2 — Bonares 68–58 ADESA 80
El duelo clave. El primero de Huelva, un rival físico y muy completo.
Nuestros chicos dominaron la primera parte, jugando con personalidad y ritmo. Sin embargo, un mal tercer cuarto nos penalizó y nos obligó a remar contracorriente.
Aun así, el equipo peleó hasta el final, aunque sufrimos en la salida de presión y en el rebote ante un rival más poderoso físicamente. El 68–58 final no refleja el enorme esfuerzo realizado.
Jornada 3 — ADESA 80 57–50 Armilla
Hoy tocaba cerrar el torneo y cerrar una etapa.
Nos costó entrar: Armilla salió con más ritmo e intensidad. Pero este grupo tiene orgullo.
Apretamos atrás, empezamos a correr y remontamos 12 puntos para acabar ganando 57–50.
Una victoria que sabe a justicia. A trabajo. A recompensa.
Agradecimientos que salen del corazón
Quiero agradecer los mensajes de apoyo recibidos durante todo el campeonato, así como la visita de los padres y compañeros del club que han estado en las gradas o se acercaron a Punta Umbría para animar a nuestros niños. Ese sentimiento verdiblanco se nota, se agradece y se lleva dentro.
Hoy también ha sido un día especial: se despide una generación. Ha sido emocionante verlos cerrar esta etapa. Son buenos chicos, buenos compañeros y dejan 14 jugadores preparados para seguir trabajando y creciendo en el club.
Y, en lo personal, gracias a mi tío Santi, mi primo Santi y mi padre por aguantarme, acompañarme y compartir estos días de convivencia. Un recuerdo que queda para siempre.
Conclusión
Nos vamos con la cabeza alta, con aprendizaje y con orgullo.
Este grupo ha dejado huella.
Y lo más importante: el futuro sigue siendo verde y blanco.